Es alta la incidencia de toxoplasmosis en el mundo, y su presencia en las madres durante la gestación puede provocar una serie de daños irreversibles en el neonato. En el Perú, pocas personas saben que la compañía de un gato podría resultar en tragedia cuando cerca del animal se encuentra una mujer embarazada.

Ello, porque la inocente y adorable mascota podría ser portadora del parásito Toxoplasma gondii, infectando a la gestante, provocándole un aborto espontáneo y, hasta, transmitiendo la infección al feto, el cual nacería afectado con ceguera, hidrocefalia, retraso en su desarrollo psicomotriz, entre otros males congénitos.

Pero, si bien el gato doméstico o silvestre es el huésped definitivo del parásito, igual son huéspedes intermedios los animales de sangre caliente como los mamíferos y las aves. Por esa razón, la infección más frecuente es por el consumo de carnes de cerdo, ganado vacuno, ovino, incluso pollo y otras aves criadas en condiciones insalubres. Otras fuentes de infección son las verduras mal lavadas, aguas contaminadas por las heces del gato, e incluso, por contacto directo cuando la persona limpia el lugar donde orina o defeca el minino.

“Muchas veces vemos que la gente alimenta a los gatos con cabezas de pollo o vísceras crudas, sin saber que de esa manera los infectan con el parásito”, advierte Miguel Vicente Mogollón Almidón, estudiante del último ciclo de la carrera de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), quien desde el 2013 viene investigando esta toxoplasmosis para contribuir con la salud pública.

Su interés por esta línea de investigación provino de la falta de información en el país sobre esta enfermedad, la versatilidad del parásito que tiene una alta distribución a nivel nacional e internacional, las múltiples vías de infección por vía alimentaria, y la infección transmitida por el gato como animal cercano al hombre; además del impacto que tiene en las gestantes y en los pacientes con VIH, entre los cuales es un factor de muerte.

“En otros países se están desarrollando estudios que correlacionan esta parasitosis con enfermedades de origen neurológico como el Alzheimer, Parkinson, incluso cuadros depresivos”, señala el sanmarquino de 23 años, ganador del Premio Nacional de la Juventud “Yenuri Chiguala Cruz”, en la categoría de Ciencia y Tecnología, por su proyecto “Desarrollo de técnicas serológicas para el estudio y diagnóstico de la toxoplasmosis congénita en el Perú”.

Etapas de investigación

Este trabajo es parte de su proyecto de tesis de pregrado, y gracias al financiamiento económico, podrá desarrollar en todas sus etapas. En la primera fase viene trabajando con técnicas serológicas como la de ELISA y Western Blot para la detección y confirmación, respectivamente, del parásito en gestantes y población en general. Para su estudio, usó una muestra de 200 voluntarios adultos de poblaciones de Lima y Cusco, obteniendo como resultado preliminar una frecuencia de la infección en un 40 %.

“Este porcentaje es un poco alarmante teniendo en cuenta que a nivel mundial un tercio de la población está infectada con el parásito; aunque en zonas endémicas, con climas tropicales como la selva peruana, puede llegar hasta un 80 % de la infección”, comenta el estudiante, tras precisar que el premio permitirá desarrollar la producción de estas técnicas para que se pueda incluir en el tamizaje una mayor cantidad de personas, específicamente gestantes, en quienes se evaluará la presencia del parásito y, en un futuro, poder cuantificar el porcentaje de niños o neonatos que pueden o están susceptibles de adquirir la infección vía transmisión madre-hijo.

A diferencia del Perú, en donde aún no se hace este tamizaje a las embarazadas, y no se desarrollan campañas de prevención y orientación, en otros países como Colombia, Brasil y Francia, las madres gestantes son evaluadas para ver si están infectadas y tomar las medidas, de ser el caso.

Según refiere Miguel Mogollón, desde el 2013 empezó a trabajar en esta línea de investigación con la búsqueda del parásito en carnes de consumo humano —vía más frecuente de infección—. Luego, llegó la convocatoria del concurso Bayer Young Community Innovators (BYCI) sobre ideas innovadoras para la atención de problemas sociales, ganando un premio con su proyecto “Evaluación y diagnóstico de la toxoplasmosis en la población gestante marginal de Lima Metropolitana”. Sin embargo, por la falta de financiamiento, el proyecto solo quedó en perfil y no pudo desarrollarlo.

Bajo la dirección del profesor y asesor Juan Jiménez Chunga y la jefa del Laboratorio de Parasitología en Fauna Silvestre y Zoonosis de la Facultad de Ciencias Biológicas, Rosa Martínez Rojas, Miguel viene desarrollando el proyecto con el apoyo técnico y logístico de sus compañeros Raúl Inocente, Cristina Montoya, Evelyn Gonzáles, Eleonora Córdova y Adrián Quintana; así como el asesoramiento del Instituto Nacional de Pediatría de México, y el Laboratorio de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Según indica el joven investigador, la siguiente fase consistirá en detectar la infección en poblaciones de por lo menos una región de la costa, de la sierra y de la selva para monitorear la situación de este parásito; evaluación que posteriormente se ampliará a un espectro a nivel nacional.

“Lo más importante del proyecto es que contribuirá al conocimiento de la enfermedad en el país y los riesgos que representa, a fin de que se implemente una campaña de comunicación, de diagnóstico y de prevención en las gestantes y el público en general”, refirió el estudiante sanmarquino que está a punto de culminar su carrera, y espera especializarse en Salud pública o en la investigación de enfermedades tropicales.

Fuente: http://www.unmsm.edu.pe/noticias

Busqueda