La universidad Decana de América reincorporó en su claustro a un sobresaliente sanmarquino, el Dr. Max Hernández Camarero, a quien se distinguió como Doctor Honoris Causa por su valiosa contribución en la búsqueda de la paz y de la unión de todos los peruanos. “San Marcos es mi hogar espiritual”

Como un odiseo metafórico, cargado de experiencia, regresa a su querencia, a su reino original”. Con estas palabras, el Dr. Marco Martos Carrera dio la bienvenida al ilustre sanmarquino Dr. Max Hernández, a quien calificó como un “médico psiquiatra, psicoanalista de renombre planetario y antiguo presidente de los estudiantes de San Marcos y del Perú”.

En el discurso de orden, el expresidente de la Academia Peruana de la Lengua y exdecano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas comentó la saludable influencia de Carlos Alberto Seguín, psiquiatra pionero, abierto a todas las corrientes del pensamiento, que sembró en la mente de Max Hernández, Carlos Crisanto y Saúl Peña, la curiosidad por esa poderosa corriente del pensamiento psicológico, y quienes tras una travesía en Londres, retornaron convertidos en los primeros psicoanalistas del Perú.

“Max Hernández es, sin duda, uno de los psicoanalistas más reputados del país, y su prestigio como tal ha llegado a los más apartados lugares del planeta”, reseñó Marco Martos, repasando algunos detalles de la biografía del homenajeado, en la que no solo destaca por su  rigurosa actividad de consultorio, los numerosos cargos desempeñados, su vasta producción científica, sino por su interés primordial en la universidad, en las calles, en el modo de sentir y pensar de los peruanos. “Se muestra como un ciudadano ejemplar, con un profundo interés por la vida política, buscando, como lo dice el lema de la institución que presidió, el acuerdo nacional”, expresó el docente sanmarquino.

Recorrido en el tiempo

Retornar a su alma máter, a la universidad del conocimiento, significa para Max Hernández llevar consigo algo de su espíritu, de su esencia, de su aliento y de su fuerza. “Llevo el sello de nuestra institución desde hace más de 60 años. Lo que aprendí entonces ha regido mi vida, San Marcos es mi hogar espiritual”, manifestó visiblemente emocionado, tras recibir la medalla y diploma de Doctor Honoris Causa, de manos del Rector sanmarquino, Dr. Pedro Cotillo Zegarra.

En el acto protocolar, realizado el 27 de noviembre, en la Capilla Nuestra Señora Virgen de Loreto del Centro Cultural de San Marcos, el Dr. Hernández hizo un recorrido imaginario de las etapas de su vida sanmarquina, desde fines de los años 50, cuando ingresó a nuestra cuatricentenaria casa superior de estudios; el Perú atravesaba “el tercer militarismo” y se vivía una atmósfera opresiva que “lastraba y castraba la vida política y cultural”.

“En esa microsociedad de todas las sangres, aprendí a cuestionar la raigambre profundamente conservadora de una élite signada por su herencia colonial e imbuida del narcisismo limeñista de los criollos de la república temprana. Fui tomando conciencia de que mi propia patria está marcada por un trauma de origen que reverbera en las desigualdades que lo atraviesan”. Vino a su memoria su paso por tres Facultades, cuatro hospitales públicos docentes y una Escuela de graduados, donde, según sostuvo, catedráticos ilustres e ilustrados “tachonaron mi cielo personal de astros en torno a los cuales gravitaban grandes ideales".

Así, mencionó que José Russo puso a Nietszche, Alberto Tauro del Pino a Vico, Augusto Salazar Bondy a Merleau Ponty, Luis Felipe Alarco a Sócrates, José Flavio García Llaque a Darwin, Hugo Pesce a Hansen, Aurelio Díaz-Ufano a Billroth, José Matos Mar a Luis E. Valcárcel, Alberto Guzmán Barrón a Krebs, Rafael Dávila Cuevas a Oppenheimer, Carlos Alberto Seguín a Freud, Raúl Porras a Garcilaso, Luis Alberto Sánchez a Gonzáles Prada, Honorio Delgado a Jaspers, Guillermo Ugarte Chamorro  Pirandello y J.O. Trelles a Charcot.

En medio de la turbulencia de los años 60, en que fue representante del tercio estudiantil en el Consejo Universitario como presidente de la FUSM y al lado de sus compañeros de la promoción “Reforma” participó en la lucha por la reforma universitaria, Max Hernández desarrolló su vocación psiquiátrica y vio los inicios de la revolución psicofarmacológica.

“El honor que me ha otorgado mi alma máter, precisamente hoy, aniversario de la batalla de Tarapacá, me exige encontrar la manera de honrar la deuda contraída que, para colmo, hoy día se ha hecho aún mayor”, enfatizó el distinguido homenajeado, frente a un auditorio que congregó a autoridades sanmarquinas, sus colegas, familiares y amigos de toda la vida.

Discurso de orden Dr. Marco Martos Carrera

Fuente: http://www.unmsm.edu.pe/noticias

Busqueda